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El pasado fin de semana, la rama de Oinarinak de Berribide vivió un fin de semana muy especial en Labraza, en pleno entorno natural. Fueron dos días intensos de convivencia, aprendizaje y trabajo en equipo que permitieron a las y los jóvenes seguir creciendo tanto a nivel personal como dentro del grupo.

Durante el fin de semana, muchas de las actividades se desarrollaron por patrullas, reforzando la autonomía, la cooperación y el sentido de responsabilidad dentro de cada pequeño grupo. A través de distintos juegos, dinámicas y retos, las patrullas tuvieron que organizarse, tomar decisiones juntas y apoyarse mutuamente para superar cada actividad.

Además, el fin de semana también incluyó espacios de reflexión y actividades relacionadas con la depresión y el bienestar emocional. Mediante dinámicas adaptadas a su edad, las y los Oinarinak pudieron hablar sobre las emociones, aprender a identificar cómo se sienten y reflexionar sobre la importancia de cuidarse y de cuidar también a quienes les rodean. Fue un momento valioso para fomentar la empatía, la escucha y el apoyo entre compañeros y compañeras.

Por supuesto, todo ello estuvo acompañado de tiempo en la naturaleza, juegos al aire libre y momentos compartidos que reforzaron los vínculos dentro de la rama. Labraza ofreció el escenario perfecto para disfrutar del entorno y desconectar del ritmo del día a día.

Sin duda, fue un fin de semana muy enriquecedor para la rama de Oinarinak, lleno de aprendizajes, convivencia y recuerdos que seguirán construyendo el camino de Berribide.


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